jueves, 23 de agosto de 2018

A Pontenova con un cuartel con 5 o menos guardias en riesgo de desaparecer

Fuente: El Progreso
Al menos veinte cuarteles de la Guardia Civil de la provincia de Lugo podrían desaparecer en los próximos años, fruto de la aplicación de un plan del Ministerio de Interior. Proyectado ya por el Gobierno del PP, el actual Gobierno socialista lo mantiene en cartera con el objetivo de optimizar los recursos humanos de un cuerpo que tiene, en algunos ayuntamientos, una presencia mínima aunque constante.

El borrador estima que todos los cuarteles que no lleguen a los 20 agentes deberían desaparecer. Apuesta por reagrupar a ese personal en otros centros con mayor número de efectivos para aprovechar mejor sus servicios.
Ese límite de dos decenas de agentes tiene dificultades para ser aplicado en provincias como la de Lugo, donde la inmensa mayoría de cuarteles ya no llega a esas cifras. De cumplir estrictamente con el plan, todavía serían más los que desaparecerían. Sin embargo, una medida así implicaría dejar áreas amplias de territorio sin unas instalaciones próximas. En una provincia grande y con población muy diseminada, además de unas comunicaciones precarias en muchos casos, poner en marcha ese proyecto de forma literal resultaría problemático. Son muchos los que estiman que sería directamente imposible.

Solo ocho cuarteles tienen, o están cerca de tener, veinte efectivos, cifra que el Ministerio considera el número más operativo

Por ese motivo, diversas fuentes creen que el Ministerio empezará por lo que resulta más obvio: cerrar los puestos con menor número de agentes, los que se encuentran situados en ayuntamientos con menos población. En total serían 20 los susceptibles de ser los primeros en desaparecer, centros donde se encuentran apenas unos cuantos agentes, no más de cinco o seis en cada caso. Se trataría de los de A Fonsagrada, Guntín, Navia de Suarna, Cervantes, Muras, Cospeito, A Pastoriza, Xermade, Samos, Pantón, Taboada, Carballedo, Bóveda, Sober, O Incio, O Courel, A Pobra de Brollón, Barreiros, A Pontenova y O Valadouro.

En realidad, algunos de estos no son cuarteles sino puestos auxiliares, como los de Sober, O Incio o A Pobra de Brollón. El personal ya está ligado a otros centros con mayor número de agentes, donde prestan servicio.

El plan ministerial apuesta por el reagrupamiento de efectivos en los cuarteles de mayor tamaño, que son a los que considera más operativos. Hay quien cree que, en cierta manera, el diseño ya lleva tiempo hecho, ya que la actividad de la Guardia Civil se organiza en torno a grupos operativos que cubren determinadas zonas.

Aunque el principal criterio de decisión es el número de efectivos hay casos en los que no podrá ser el único

Los cuarteles que tienen más posibilidades de recibir agentes después de la ordenación son los que tienen los preceptivos 20 efectivos o más —además de Lugo, solo Burela y Ribadeo— o los que están próximos a esa cantidad —Sarria, Chantada, Vilalba, Foz y Monforte— y que podrían alcanzarla con esas incorporaciones.

Al mismo tiempo, esos son los puestos que, con mayor probabilidad, recibirán fondos para ser reformados o ampliados. En una provincia como la lucense, en la que las instalaciones muestran las escasas inversiones en mantenimiento, el dinero se concentrará en los lugares donde está previsto que trabaje más personal.

Pese a todo, el mapa todavía no está decidido. Aunque el principal criterio de decisión es el número de efectivos hay casos en los que no podrá ser el único. El Ministerio tendrá en cuenta también la situación estratégica, la actividad que lleva a cabo determinado puesto para decidir si se mantiene o no. Por ejemplo, y pese al escaso número de agentes, podría conservarse el de Guntín. Su proximidad con el Camino de Santiago y toda la actividad derivada de esa cercanía sería, en ese caso concreto, decisiva. Otras circunstancias similares podrían llegar a tenerse en cuenta puntualmente para otros casos.

El posible de cierre de dos decenas de cuarteles tendrá una recepción desigual. Aunque muchos vecinos no quieren ni oír hablar de la posibilidad de que el cuartel de su municipio desaparezca, una ausencia que contribuye a incrementar la sensación subjetiva de inseguridad, lo cierto es que los directamente afectados observan consecuencias positivas.

Preguntado por los efectos de reagrupar efectivos, Óscar Fuster Prieto, secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, asegura que la principal implicación sería contar con "más agentes en la calle". Concentrar efectivos permitiría reducir el número dedicado a tareas administrativas, que podrían dedicarse a las patrullas. "Ante una situación de riesgo no es lo mismo que actúen tres patrullas a que solo haya una de apoyo", apunta. Cree también que, de esta forma, se mejoraría el tiempo de respuesta, que considera ya más que aceptable. El Ministerio prevé aplicar el plan, de forma gradual, en los próximos seis años.