jueves, 19 de abril de 2018

IPV, la firma de A Pontenova germen de Urovesa

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No es una facultad al uso ni pretende serlo. Los pasillos de la Escola de Deseño Industrial de la UdC en el campus de Ferrol invitan a contemplar. También sus «aulas de creación», espacios comunes donde trabajan los estudiantes, contiguos a los despachos de los tutores. 

Cada metro cuadrado se aprovecha para exponer bocetos y maquetas de los alumnos. Unos trabajos que son supervisados no solo por los profesores del centro, sino también por directivos de las empresas con las que colaboran. 

Desde Sargadelos a Seat, Inosa, el CTAG o Calzados Nosal. «Impartimos una formación interdisciplinar. De los 43 profesores solo ocho son exclusivos de la titulación. El resto provienen de otros grados. Hay expertos en informática, física, mecánica o polímeros», incide el director José Ramón Méndez. 

Cumplen 20 años y presumen de ser «el único centro universitario en España que se dedica, en exclusiva, al diseño industrial». Un sector en el que el campus quiere ser un referente. 

El próximo curso se impartirán en el campus de Ferrol el máster de Enxeñaría en Deseño Industrial y el de Desenvolvemento e Comercialización de Videoxogos, además del grado en Xestión Industrial de Moda. 

«El 80 % de las materias son pura ingeniería», añade Méndez, que también opina: «Creo que no hay un diseño gallego de la misma forma que no hay unas matemáticas de Guadalajara. Lo que sí hay es un diseño en Galicia». La tradición es larga. Méndez subraya desde fenómenos de la automoción como Barreiros pasando por IPV, la firma de A Pontenova germen de Urovesa, especializada en vehículos de gran tonelaje, o Castrosúa: «La mayoría de los autobuses urbanos de España son suyos, pensados y fabricados en Santiago. 

Es algo que muy poca gente sabe». Mobiliario urbano, camas articuladas, telecomunicaciones o iluminación. El diseño está presente en cada una de las piezas que patentan empresas como Televés: «Tienen una capacidad de reacción enorme, se anticiparon a la TDT», salienta. «Hay una demanda creciente de directivos capaces de gestionar departamentos de diseño y desarrollo», concluye. Su meta es formarlos. El director del centro repasa un modelo con un grupo de alumnos. | José PARDO