martes, 6 de febrero de 2018

Historia de las Minas de Villaodrid (11). El coto Wagner por Gabriel Ramallal

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Historia de las Minas de Villaodrid (11). El coto Wagner por Gabriel Ramallal.

Situados en el municipio de Molinaseca en el Bierzo estos yacimientos (A-1) de hierro alcanzaron, al iniciarse el siglo XX, la categoría de mito debido a las exploraciones y estudios realizados en el coto minero, que estimaban unos recursos de alrededor de 200 millones de toneladas de mineral.
En el trabajo mencionado de Carlos Menéndez se cita un primer estudio elaborado por el ingeniero Benoist en 1899 que calculaba unas reservas de 42,3 millones de m3 que con una densidad medida en laboratorio de 3,83 t/m3 supondrían algo más de 160 millones de toneladas de mineral. Cita también un informe especial elaborado en Berlín en 1913 por el geólogo Dörpinghaus: “longitud de los yacimientos Wagner 21.500 metros, anchura media de 19 metros, profundidad media de 175 metros; resulta así una cubicación total de más de 71 millones de metros cúbicos”. Calculando una densidad mínima de 3,50 t/m3 obtendríamos unas reservas de 250 millones de toneladas de mineral de hierro.
Este yacimiento minero era, al igual que las minas de Villaodrid, propiedad de los sucesores de J B Rochet y, dadas sus dimensiones, constituía la joya de la corona del proyecto ideado por Julio Lazúrtegui. Por ello, una vez formalizada la creación de la Sociedad Minera de Villaodrid y ya en marcha la construcción del ferrocarril entre este municipio y Ribadeo, se procede a la constitución de la Sociedad Anónima Minas de León. La Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería (A-2) en su número de 16 de julio de 1901 publica un amplio artículo sobre la citada sociedad. En lo que sigue tomamos los datos que aparecen en ese artículo y que atienden a tres aspectos específicos:
Constitución, aportación de los yacimientos e inversiones previstas.
Reacciones de los empresas mineras de Vizcaya ante el anuncio de la constitución de la Sociedad.
Estimación del beneficio esperado una vez iniciada la explotación del yacimiento.
Constitución de la Sociedad. Se crea la sociedad con un capital social de 27.000.000 de pesetas dividido en 54.000 acciones de 500 pesetas cada una. El objeto inicial es la exportación de los minerales llevándolos a puerto mediante un ferrocarril de 195 kilómetros. El desglose de las inversiones previstas es como sigue (tabla 11.1):

Con lo que esperaban poner en marcha la explotación sin tener que acudir a financiación ajena. En el escrito se habla de una exportación anual de un millón de toneladas como mínimo. Hay dos cifras que llaman la atención; en primer lugar la estimación de 90.000 pesetas por kilómetro de ferrocarril, teniendo en cuenta que el ferrocarril de Villaodrid a Ribadeo había costado 147.000 pesetas por kilómetro, pero tiene una explicación: las cifras estimadas son del año 1901 y en ese momento sólo se conocía el presupuesto elaborado por el ingeniero Sr. Arrandiaga que ascendía a 2.265.769 pesetas o bien 66.600 pesetas por kilómetro para el Villaodrid Ribadeo. La otra cifra ya es inadmisible; los 25 hornos de calcinación podrían, con una producción teórica de 50 toneladas por día, alcanzar un máximo de 456.000 toneladas de calcinado trabajando los 365 días al año; para llegar al millón de toneladas anuales el mineral rubio tendría que aportar 544.000 toneladas lo que choca, al menos a medio y largo plazo, con los informes del yacimiento que calculaban entre un 85 % y 90 % de carbonatos y entre un 10 % a un 15 % de rubio.
Reacción de las sociedades mineras de Bilbao. La Revista Minera se hace eco del pánico surgido en Bilbao ante un incremento de la oferta del mineral de hierro de un millón de toneladas anuales y su consiguiente repercusión en los precios; ante esto los promotores de la Sociedad Minera de León contestan con una nota muy diplomática que cita la revista literalmente: “en vista de la honda perturbación surgida en el mercado de Bilbao, que tememos hacer más intensa si llevamos ahora a cabo los proyectos referentes a nuestras minas de León, aplazamos la realización de la empresa, a ruego de numerosos amigos, para época más oportuna…”. Esta nota no suponía ninguna modificación al proyecto de Lazúrtegui que, como hemos visto en entregas anteriores, preveía la realización de varias etapas antes de llegar a la explotación del coto Wagner.
Estimación del beneficio esperado. Finalmente la Revista Minera se hace eco de una estimación de resultados, realizada por don Julio Lazúrtegui, en base a una venta de 1.000.000 de toneladas anuales. Las cifras son las siguientes (tabla 11.2):

  Estas cifras habían sido elaboradas en 1901. Ahora bien, en el año 1912, cuando estaba en juego la posible construcción del ferrocarril a Villafranca,  la realidad del mercado había hecho imposibles algunas cifras del cuadro anterior. En primer lugar el importe de las ventas; Lazúrtegui estimaba 9 chelines con un cambio al 10 % (A-4), a los precios que había vendido la SMV en 1912 y con una proporción de carbonato del 85 % de las ventas el precio correspondiente a una ley del 50 % hubiera sido de 7 – 8 chelines, sumándole el chelín de carga 8 – 8 chelines y la libra cotizaba ya a 26,85 pesetas lo que nos daría 11,63 pesetas con una ley del mineral del 50 %, que entraría en el terreno de lo utópico para un mineral que en un 85 % sería carbonato. Y eso sin tener en cuenta la bajada de precios que supondría una oferta adicional de 1.000.000 de toneladas anuales.
La otra cifra insostenible es la de 4,00 pesetas por tonelada en el laboreo del mineral, habida cuenta de que había que pagar un canon de 1,00 pesetas por tonelada a los sucesores de J B Rochet, tal como se dice en el artículo de la Revista Minera. En Villaodrid el coste del mineral calcinado era como mínimo 1,60 pesetas más caro que el coste del rubio y en el conjunto de ambos minerales se había situado en las 4 pesetas por tonelada en los últimos años previos a la guerra europea, teniendo en cuenta que la SMV pagaba un canon de 0,30 pesetas por tonelada. El porcentaje de calcinado en Villaodrid era de un 50 % del total del mineral vendido. En el coto Wagner la estimación era del 85 % de carbonato; para este porcentaje, con los mismos precios de Villaodrid y un mayor canon de 0,70 el precio del laboreo se iría a 5,25 pesetas por tonelada.
La suma de ambos factores nos haría reducir el resultado en 2,60 pesetas por tonelada, bajando el EBITDA a un 4,1 % del capital de la sociedad. Probablemente el transporte por ferrocarril sería algo más barato de lo que estimaba don Julio y se situaría en el entorno de las 3,50 pesetas por tonelada; en cualquier caso esperar un EBITDA de más de un 6 % sobre el capital social era muy poco probable. Creo que esto fue disuasorio para los posibles inversionistas en el ferrocarril a Villafranca. 

Aclaraciones a la entrega 11 de la historia de las Minas de Villaodrid.

Uno. Está disponible en internet un magnífico trabajo elaborado por Carlos Menéndez Suárez, con el número 23 de la revista De Re Metálica titulado “Breve aportación a la historia minera del Coto Wagner de la Minero-Metalúrgica de Ponferrada, SA”.
Dos. Disponible en Internet en la página web del Instituto  Geológico y Minero de España.
Tres. Los  yacimientos aportados son: 1.320 hectáreas de minas de hierro (85 % a 90 % carbonatos y 10 % a 15 % hematites), 2.130 hectáreas de areniscas ferruginosas y 621 hectáreas de minas de carbón en Valdesamario.
Cuatro. En la jerga de aquella época un cambio del 10 % suponía un premio del 10 % sobre el cambio teórico de la peseta oro que se había fijado en 25,22 pesetas por libra; es decir una cotización esperada de 27,74 pesetas por libra. Con estos valores el precio de venta sería de 12,48 por tonelada. Don Julio partía de 13 pesetas por tonelada lo cual exigía un premio en el cambio del 14,5 %.