sábado, 6 de enero de 2018

A Pontenova pierde 72 habitantes en 2017 y ahora somos 2.330

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Ni la capital de Lugo ya se libra de la sangría demográfica que vive la provincia. Los últimos datos oficiales publicados por el INE (el pasado viernes 29) son a fecha 1 de enero del 2017 y reflejan una caída de población de 273 habitantes, lo que hace que el censo de la capital lucense baje de los 98.000 vecinos, cifra que retrotrae a la ciudad al año 2010. Incluso, si se analiza la evolución del padrón municipal en los últimos veinte años, desde el 2013, cuando se tocó techo con 98.761 habitantes y se comenzó a soñar con la posibilidad de llegar a los cien mil, por primera vez la tendencia del censo de Lugo es a la baja. La marcha de los inmigrantes y la emigración de jóvenes tiene culpa de la caída poblacional, lo que provoca cierto estancamiento económico. Sucede igual en la otra gran capital del interior de Galicia, Ourense, que pierde habitantes, mientras que la pujante Pontevedra sigue aumentando.Las cifras oficiales del 2017 vuelven a mostrar una fotografía muy nítida del problema demográfico de la provincia, que ha perdido con respecto al 2016 2.893 personas. Solo cinco municipios han podido aumentar levemente sus habitantes: Foz (23), Sarria (22), Outeiro de Rei (20), Guitiriz (17) y Negueira de Muñiz (4). Se trata de la provincia de Galicia con menos concellos que ha subido de población. Las mayores caídas, desde un punto de vista porcentual, siguen produciéndose en municipios de montaña, como Mondoñedo (-98), A Fonsagrada (-98), Abadín (-69), A Pastoriza (-79) o A Pontenova (-72). Llama también la atención el continuo descenso en Cospeito, que ha perdido 89 vecinos en doce meses y que en solo cuatro años ha bajado su censo en casi 300 personas. Y también son llamativas las caídas en municipios pequeños como Muras, Triacastela o Ribeira de Piquín. En el caso contrario, un municipio que aumentó su censo en 17 vecinos, Guitiriz, ha conseguido mantenerse por encima de los cinco mil habitantes, cifra fundamental para no bajar de 13 a 11 ediles. Y eso a pesar de los conflictos en el Balneario o en Ingemarga. «Que por que aumentamos a poboación?, creo que son varios factores, pero destacaría a confianza da xente nova que non machou e houbo un bum de natalidade. E para iso, tes que ofrecer servizos, como un punto de atención á infancia que permite seguir traballando á nai e ao pai ou un centro de día que axuda á conciliación laboral», explica la alcaldesa, Regina Polín.

La regidora socialista considera que el camino a seguir por los concellos del rural pasa por ofrecer «calidade de vida, con servizos básicos, traballando polas persoas que se quedan, e non gastando os cartos en grandes obras». Polín indica que para luchar contra la pérdida de población se necesitan políticas a largo plazo, y como en el caso de Guitiriz, «facer pedagoxía para estar abertos aos inmigrantes, como temos nós grazas as plantacións de fresas de Baamonde. É necesario integrar».