martes, 28 de noviembre de 2017

Historia de las minas de Villaodrid. (1) El proyecto de Julio Lazúrtegui.

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Historia de las minas de Villaodrid.  (1) El proyecto de Julio Lazúrtegui.

Por Gabriel Ramallal

A partir de la implantación generalizada en Europa del convertidor Bessemer para la fabricación de aceros, el mineral de hierro español, liderado por los magníficos yacimientos de las Encartaciones en Vizcaya, conquista los mercados europeos. Según M. W. Flinn, de los 188 millones de toneladas que había importado Gran Bretaña entre 1871 y 1914, el 80 % procedía de España. Dentro de este periodo, los años comprendidos entre 1896 y 1905 conformaron la época dorada del mineral de hierro español; los extraordinarios beneficios logrados por las empresas mineras a lo largo de esos años fueron consecuencia de que la libra esterlina – moneda en que se fijaban los precios del mineral de hierro – cotizó siempre por encima de las 30 pesetas / libra, lo que propició, gracias también al aprovechamiento industrial de los hierros fosfóricos como es el caso del mineral de Villaodrid, que yacimientos situados en otras provincias se uniesen a los vizcaínos, llevando la producción española de mineral de hierro hasta el entorno de los siete a los diez millones de toneladas anuales.
               Así las cosas, poco antes de iniciarse el siglo XX, Julio Lazúrtegui[1] entra en contacto con la empresa Sucesores de J B Rochet, propietarios de algunos cotos de mineral de hierro en Vizcaya ya en explotación en los últimos años del siglo XIX y, además, de los yacimientos de mineral de Villaodrid y del enorme coto Wagner en Molinaseca, en la comarca del Bierzo. Les da a conocer el proyecto que había concebido, consistente en poner en explotación ambos yacimientos y construir un ferrocarril que, partiendo del Bierzo y pasando por Villaodrid, terminase en el puerto de Ribadeo desde donde se embarcaría el mineral con destino a las grandes siderurgias de Gran Bretaña y Alemania. Proponía un ferrocarril propio para evitar las altísimas tarifas que sobre el transporte de mineral cobraban las líneas férreas ya construidas que desde Villafranca del Bierzo podían llevar el mineral a los puertos de Vigo o A Coruña. Los Sucesores de J B Rochet aceptan el proyecto y le ofrecen a Julio Lazúrtegui la representación de sus negocios.
               Las reservas de mineral de Villaodrid, calculadas en unos tres millones de toneladas, no garantizaban una rentabilidad adecuada a las grandes inversiones necesarias para su puesta en explotación y transporte; el negocio estaba en las enormes reservas estimadas del yacimiento Wagner, que se podían evaluar alrededor de doscientos millones de toneladas[2].
               Dadas las enormes inversiones que exigía el proyecto y que necesitaban de financiación ajena, el plan de Julio Lazúrtegui consistía en hacerlo por etapas, de forma que una vez puesta en marcha la primera fase, con los beneficios que generase, se pudiese devolver una parte sustancial de los préstamos contraídos y, a continuación, afrontar la siguiente fase. De la correspondencia de la Sociedad Minera de Villaodrid[3] se puede inferir que las fases del plan diseñado eran las siguientes:
a)      Construcción de un ferrocarril desde las minas de Villaodrid hasta el cargadero de Puerto Estrecho, cerca de Ribadeo.
b)      Puesta en explotación de las minas de Villaodrid, empezando por la Vieiro y la Luisa, para continuar con las Consuelo y Boulloso.
c)      Construcción del ferrocarril desde Villaodrid hasta las minas de San Pedro del Río en Fonsagrada
d)      Puesta en explotación de las minas de Fonsagrada mediante un contrato de arrendamiento de las minas, propiedad de José Vila Vazquez y de la comanditaria R Soler.
e)      Continuación del ferrocarril hasta Villafranca del Bierzo con un ramal a las minas de Incio y Puebla del Brollón, si fuesen rentables.
f)       Puesta en explotación de los enormes filones del coto Wagner.
g)      Construcción de una siderurgia en Ponferrada para la fabricación de aceros.
               Inmediatamente se acomete la puesta en marcha de los negocios. El día 17 de marzo de 1900 se constituye la Sociedad Minera de Villaodrid ante el notario de Bilbao don Francisco Hurtado de Saracho. Se crea con un capital social de 4.000.000 de pesetas[4] dividido en ocho mil acciones de 500 pesetas cada una. Los Sucesores de J B Rochet aportan a la sociedad las minas de Villaodrid que se valoran en 1.225.000 pesetas, recibiendo a cambio 2.450 acciones totalmente liberadas, además suscriben 800 acciones más con lo que su participación se elevaba al 40,625 % del capital social; don Julio Lazúrtegui suscribe 329 acciones, el 4,11 % del capital. Todas las acciones quedan suscritas salvo 200, que se quedan como autocartera de la compañía y así aparecen en la contabilidad de la sociedad hasta el año 1906 en que se ofrecen a sus accionistas.
               A partir de entonces un grupo de profesionales, ingenieros, técnicos, delineantes procedentes de Bilbao empiezan a recorrer el tramo del río Eo que transcurre entre Villaodrid y su desembocadura levantando planos, diseñando túneles, viaductos y tajeas, estableciendo las secciones en desmontes, terraplenes, media ladera y muros, proyectando, en fin, la construcción de un ferrocarril que llevase el mineral de hierro hasta un cargadero que se haría en el lugar llamado Puerto Estrecho, cerca de Ribadeo.
               Por fin, la Gaceta de Madrid[5] (el BOE de entonces) publica el 30 de junio de 1901 la concesión a la Sociedad Minera de Villaodrid de la línea de ferrocarril desde Puente Nuevo hasta Puerto Estrecho en la ría de Ribadeo estableciendo que dicha línea no tendría ninguna subvención del Estado, ni directa ni indirecta, pero quedaba declarada de utilidad pública a los efectos de expropiación forzosa y ocupación de los terrenos de dominio público, otorgando la concesión por un periodo de 99 años.

              




[1] Julio Lazúrtegui Gonzalez, hijo de un indiano vizcaíno adinerado, trabajó como ingeniero de minas en la sociedad minera Orconera en Vizcaya, durante cinco años realizó estudios de economía y comercio en Francia, Inglaterra y Alemania y posteriormente visitó y estudió en profundidad las minas de hierro de Suecia. Hombre excepcionalmente culto y con dominio de varios idiomas fue un referente sobre los negocios mineros y siderúrgicos en la España de principios del siglo XX.
[2] En un excelente trabajo de Carlos Menéndez Suarez “Breve aportación a la historia minera del coto Wagner…” se citan las cubicaciones realizadas por los ingenieros Benoist y Dörpinghaus que calculaban unas reservas de 162 y 248 millones de toneladas de mineral respectivamente.
[3] Los libros de contabilidad y los libros copiadores de cartas de la Sociedad Minera de Villaodrid están depositados en el Archivo Universitario de Santiago de Compostela.
[4] Para hacerse una idea del valor de una peseta de entonces, como aproximación podemos calcularle una equivalencia de unos 10 ó 12 euros actuales.
[5] En la página web “boe serie históricas” están disponibles todos los Boletines Oficiales del Estado desde sus inicios.