jueves, 1 de junio de 2017

Solo 3 de las 21 asociaciones de emigrantes que A Mariña tuvo en Cuba sobreviven hoy

Fuente: La Voz de Galicia

La provincia de Lugo contó en Cuba con 93 asociaciones o centros de emigrantes que llevaban el nombre de alguna localidad o de algún concello lucense. El mayor número pertenecía a A Terra Chá, con 34 sociedades, seguida por A Mariña.
Hoy, de nuestra comarca, sólo sobreviven en La Habana tres agrupaciones -Vivero y su comarca, Hijos de Lorenzana e Hijos del Valle de Oro- que resisten, a duras penas, el paso del tiempo y están constituidas por socios y directivos que, en la mayor parte de los casos, tienen escasa relación con A Mariña. Otras tienen presencia nominal en el Centro Gallego -Círculo Habanero de A Devesa, Hijos de Trabada y de San Miguel y Reinante- pero muy esporádica actividad.
De las 21 sociedades que llegó a haber, la más antigua es Hijos del Partido de Vivero, constituida en 1890 según una noticia del 21 de julio de ese año en el número 630 de El Eco de Galicia de La Habana. El mismo medio informa que ese año nació también Hijos de San Cosme y Santa María Recesende, de A Pontenova.
En 1906 se creó el Centro Benquerencia y, al año siguiente, Hijos del Valle de Oro. En 1908 aparecieron tres: Hijos de San Miguel y Reinante, Hijos de Santa Eulalia de A Devesa y Unión Rinlega. En 1910, Vivero y su comarca, la sociedad fundada por Justo Taladrid, y al año siguiente otras dos: el Círculo Habanero, sociedad de instrucción y recreo de Hijos de A Devesa, e Hijos de Lorenzana. En 1912 surgió Hijos de O Vicedo y en 1915 Ferreira del Valle de Oro -efímera sociedad instituida por Juan R. (Rodríguez) Alvarez, de Santo Tomé (O Valadouro)- y Emigrados de Riotorto.
Los años 20 fueron la fecha de nacimiento de Hijos de Benquerencia (1920), Hijos de Cabarcos, Mondoñedo y su comarca y Unión Mindoniense (1921), Hijos de Trabada (1922), Hijos de la villa de Barreiros (1924), Unión de Vilameá y Vilaodrid (1925) e Hijos de Ribadeo (1927).
Labor muy positiva
Todas estas sociedades tuvieron su eclosión a principios del siglo pasado, con la llegada masiva de emigrantes con proyectos temporales a Cuba. Fueron creadas por activos líderes locales y simpatizantes de las luchas anticaciquiles y regeneracionistas en Galicia.
Entre 1903 y 1960 funcionaron en Cuba según el historiador José Antonio Vidal cerca de 200 sociedades gallegas microterritoriales -aunque en el Archivo Nacional de Cuba sólo se inscribieran 104- y cuatro de ámbito provincial.
Para Galicia y para A Mariña, esas entidades de ámbito local fueron muy positivas pues _aquí y allá_ crearon y mantuvieron servicios educativos (escuelas), sanitarios y funerarios; se convirtieron en lugares de instrucción, cultura y recreo; fomentaron la autoestima y la cohesión local; propiciaron relaciones afectivas y económicas, de progreso; y, en definitiva, contribuyeron al desarrollo socioeconómico de sus lugares de origen.

Mil socios en Viveiro y Lourenzá, y un nuevo presidente del Valle de Oro nieto, hijo y padre de emigrantes

Los tres centros de A Mariña que perviven en Cuba tienen su domicilio en el Centro Gallego de La Habana. Allí guardan en sus famosas taquillas la memoria de los emigrantes mariñáns.
Vivero y su comarca tiene 721 asociados de los que 91 tienen la nacionalidad española. Está presidida por Antonio Martínez y son directivos Félix Fernández, Rosa y Elvira Vázquez, Ricardo Miguel Sánchez y Aleida Bello. Hace poco distinguieron con un diploma honorífico a Manuel Pernas, de 95 años, por sus 75 años como socio.
Hijos del Valle de Oro tiene 450 socios, 111 tienen nacionalidad española y sólo 6 nacieron en Galicia. El escritor Manuel Alvarez Fuentes sustituyó en la presidencia hace escasos meses a Esperanza Uz Medina que dirigió durante años la entidad.
Alvarez es nieto e hijo de emigrantes de Fortesende, Arteixo (A Coruña). Tres de sus hermanas fallecieron jóvenes y de sus tres hermanos varones Rodolfo fue combatiente en Angola, Luis Roberto, oficial de la seguridad personal de Fidel Castro y él es escritor (publicó siete libros de poesía), economista y profesor de lengua gallega en el obradoiro Curros Enríquez.
Sus cuatro hijos son todos emigrantes: una, Flory, marchó a Estados Unidos y nunca regresó a Cuba; dos, Manuel y Yunied, fueron a España primero y luego a Ecuador y Estados Unidos; y el cuarto, Anairis, doctora, trabaja y vive en Miami.
Hijos de Lorenzana tiene 255 socios. Está presidida por la laurentina Josefina Rodríguez Rodríguez y los socios con más de 50 años de antigüedad son Teresa Lozano, Humberto González Acosta, Hilaria Rodriguez, Mirta Dora González Saura y Julia González Díaz.

Pequeños actos, trámites y seis panteones sociales

martinfvizoso@gmail.com
A partir de los años 30, la emigración hacia Cuba cayó en detrimento de países como Argentina, Uruguay o Brasil. Y las sociedades locales fueron abandonando su objetivo de construir escuelas en sus lugares de origen pues -como fue el caso de las 61 construidas en A Mariña por filántropos y entidades- las iban cediendo al Estado.
A partir de entonces, sus fines pasaron a ser las ayudas mutualistas, los actos recreativos -banquetes en cervecerías y jardines como La Polar o La Tropical- y la construcción de panteones para acoger los restos de sus socios.
Cuando Fidel Castro llegó al poder -a pesar de ser hijo de gallego y de haber sido, entre 1951 y 1953, secretario de Hijos de A Capela (A Coruña)- expropió y nacionalizó las propiedades privadas y públicas que los emigrantes levantaran a lo largo del siglo.
Esas viejas señales de identidad de los gallegos en Cuba sólo comenzaron a recuperarse tras caer el Muro de Berlín en 1989 y el sistema comunista; con las ayudas de los gobiernos democráticos; y, sobre todo, con la visita que Fraga -entonces presidente de la Xunta- realizó en 1991 a la isla entre las críticas de correligionarios y de adversarios políticos… A partir de ahí los centros de emigrantes revivieron aunque, al envejecer la población, hoy estén constituidos por personas mayores y escasos jóvenes.
Ahora celebran festividades señaladas, organizan cursos y actos culturales y sociales, realizan pequeños trámites y gestionan los panteones del Cementerio de Colón.
En él, conservan panteones, capillas, osarios y nichos Hijos de Lorenzana (desde el 29 de abril de 1931), Hijos del Ayuntamiento de Trabada (desde el 11 de abril de 1932), Hijos del Valle de Oro (desde 1932 y presidido por una escultura de un ángel a tamaño natural donada por el socio José Acebo Rey desde 1944), Hijos de Vilameá y Vilaodrid (desde el 16 de diciembre de 1936), Hijos de San Miguel y Reinante (desde el 30 de abril de 1942) e Hijos de Vivero y su comarca, con una capilla, desde el 30 de noviembre de 1946.