sábado, 20 de mayo de 2017

NO ES VIVIR DE RECUERDOS por J.L.

 
Kilómetro cero


NO ES VIVIR DE RECUERDOS

No podemos huir de los recuerdos y no debemos renegar de nuestra procedencia, si así fuera, nos convertiriamos en fugitivos de la propia existencia.
Traed a la memoria los días en que fuímos inocentes niños, soportando la noche que amedrentaba el sueño y percibía los ruidos más débiles que inyectaban el miedo en nuestro cuerpo. Esos días se ahogaron en el pozo de la vida y nos hicimos mozos y  llegamos a viejos, si es que no morimos antes en la senda del tiempo.
Síntámonos vivos, escarbemos las raices aún vivas que nos dieron la savia, que alimentaron nuestros juegos y nos conviertieron en hombres para amar a la mujer que, con un solo beso, enamoró el desbocado corazón prisionero en el pecho. La cómplice sonrisa de la moza en el baile, bastó para saber que el sentimiento existe.
Por que no, el recuerdo de aquellas mentiras que lograban la paz, del escondite más pícaro, de las siestas que amainaban la carne y de la muerte que, por sorpresa, barría el aliento del abuelo o del vecino que en ese mismo día nos cruzamos con él en el camino
Antes de que la cerna se derrumbe carcomida, trataré de inyectarle la dosis a esos intrusos, la limpiaré con mimo para conservar su color veteado y no borrar sus recuerdos.
Como seres vivos nos sucedemos, ocupamos espacio en la Tierra y vamos recordando lo bueno y lo ruín, somos eslabones entrelazados que envuelven el novillo de la historia. La materia inerte soporta la transformación y destino que el humano decide.
Unos recordamos por que aún estamos, los otros artífices se fueron y lo construido para un fín permanece ahí, porque el cataclismo que pudo ser quiso que así fuera.
La vía, la vía muerta, la vía que si recordamos estará viva y su mimetizadación seguirá guardiana del rio Eo feliz con su presencia y huérfano de la vida que ésta tenía.
Es momento para unir esfuerzos, para pisarla con cariño en todo su trayecto y palparla en su vientre de túneles, besarla en cada curva y cruzar los puentes para dejarla preñada de nuestros deseos de que en próximo futuro vuelva a ser vía viva para llevar la maleta de los recuerdos.
No dejemos que el Eo no tenga compañera y para poder recorrerla y ver la corriente pausada, el sueño de los peces y escuchar el canto de los pájaros de rama en rama.
Los fines son otros, no hay Chocolateira, no hay hierro, no hay mineros, hay gentes de pueblos que quieren acariciar su piel, gozar de su encanto natural y enamorarse de esta moza que nos sonrie cada día cuando despierta de su sueño.
En este siglo veintiuno en que la cuenta de resultados pauta lo que es rentable o no, nos sirve para aplicar el cálculo futuro a esta obra. La inversión económica principal  está realizada, el impacto ambiental no existe, el uso de interés general están de sobra justificado, la acogida de usuarios, la promoción turística, inalterabilidad del medio, recuperación de obra y afectación a los distintos lugares implicados.
El rio, las riberas y la ria aplauden la quita de mortaja a este cuerpo no muerto.
A Pontenova, en su día, vientre de gestación de esta obra, kilómetro cero de partida, no deberá cesar en el intento de que el sendero en toda su extensión acoja el sentimiento de este pueblo, con tren mejor para cumplir el deseo al viajero.


                                                                                                      Por  J.L. Lilo