sábado, 29 de abril de 2017

María Remedios Gutiérrez de A Pontenova es otra de las vecinas que prepara con mimo estas roscas

María Rodil muestra sus roscas de San Tirso de Abres durante la XX Feria de Artesanía.

Fuente: El Comercio
A través del boca a boca. Así ha ido perviviendo a lo largo de los años la receta de la famosa Rosca de San Tirso de Abres, que rompe ya fronteras. «De hecho, me las encargan de muchas partes de España», señala María Rodil, una vecina experta en la fabricación de este postre, que asegura que la difusión a través de las redes sociales ha ayudado mucho.
La rosca es un tipo de pan dulce que se elabora con huevos, harina, manteca, azúcar y fermento de pan, y de la que este año se han preparado más de doscientos ejemplares, que se vendieron entre el pasado Jueves y Viernes Santo en la XX Feria de Artesanía de San Tirso de Abres.
Cuenta la tradición que la Rosca de San Tirso, se repartía durante las bodas en 'El Cantelo', para agasajar a los familiares y amigos que acompañaban a los novios al altar. En la actualidad, desde hace más de veinte años, el dulce se ha convertido en una tradición típica de la Semana Santa, que se promociona y se da a conocer cada año en la feria de artesanía del concejo. La rosca se preparaba tradicionalmente en las casas. La receta la desvela María Rodil, «lleva doce huevos, 1/4 de manteca, medio kilo de azúcar, un puñado de fermento y casi dos kilos de harina», una preparación que «no lleva agua.
Como ir al gimnasio
Para ella, la mejor forma de cocer la masa «es en horno de leña», aunque asegura que también se puede preparar en horno eléctrico. La mayor dificultad se encuentra en el amasado «es una masa muy fuerte porque no lleva agua», insiste. De hecho, destaca con ironía que amasar las roscas «es como ir al gimnasio». También el cuidado de la masa es muy importante para que suba o crezca bien, «hay que cuidarlas como a un bebé», menciona esta auténtica experta. Además, tiene que estar en un lugar cálido y bien tapadita antes de su cocción.
Por su parte, la gallega María Remedios Gutiérrez, natural de A Pontenova, en Lugo, es otra de las vecinas que prepara con mimo estas roscas, «me enseño mi suegra», dice. Ahora es ella la que enseña a su nuera para que no se pierda la tradición.