sábado, 29 de abril de 2017

LA TRUCHA, EL EO Y EL HOMBRE por J.Luis


Quedan pocas horas para que el hombre y la naturaleza viva se enfrenten con las armas  que tienen,
la destreza en usar la caña y el instinto del pez tatuado, sabio y rey  del lecho del rio Eo.
Ya se siente el pálpito del agua remansada y el lloro pausado de la corriente, ambos guardan en  secreto codiciado del que sera el tramo más propicio que le asignen en sorteo al concursante que  llegara a las capturas suficientes para alzar el trofeo de ganador. El Rio seguira su curso y cuidando en su vientre las aletadas vidas y brillara como  coliseo adornado de estandartes esparciendo el eco de los vitores a los  gladiadores vencedores.
La pesca de la vida que sube y baja el armonioso cauce hasta el mar de los cántabros, constituye un orgullo para quienes lo ven y lo sienten desde las entrañas de Fonteo, sorteando las curvas, batiendo contra  cantos, ocultándose en las orillas frondosas, gozando del baño de las musas, velando los escondites de los duendes y bailando al son del canto de sus aguas que como reinas atraviesan la villa.
En esta precisa hora, las cañas descansan, los apetrechos cuelgan, los cebos engordan o lucen sus pelos y plumajes engañosos, mientras los  competidores ya solo concilian el sueño cuando los amaneceres penetran en cada tramo numerado.
Los que esten presentes  al cierre del evento, sentirán la íntriga de quién o quienes serán los trofeados, del peso más logrado y de la trucha del rio más hermosa que picó por codicia o por falta de tiempo para darse la vuelta y seguir su juguetón camino.
Las aguas serán los únicos testigos de la lucha del hombre con el pez, del arte en la lucha con lo innato natural, las de remanso y pozo gozarán por más tiempo del juego del sedal con el anzuelo templado  en superficie , mientras  el ir y  el venir de la atrevida trucha no cesara sin la certeza de  su destino, pero el caudal que discurre con apuro , fugaz en su camino aplaudirá a esos pescadores en la orilla o metidos , que  solo están atentos al tensar de la cuerda o a probar lance en otra dirección.
La Fiesta es de todos los venidos y ausentes, A Pontenova lucirá los trajes reservados para honrar a la trucha y este eterno Eo , testigo del propio nacimiento de este pueblo.