martes, 18 de abril de 2017

Continúa la prohibición total de siembra de patata en A Pontenova

Resultado de imagen de polilla guatemalteca


La cosecha de patatas de este año será especial. Unos años pueden destacar por la abundancia del cultivo, y otros, por precios que cotizan al alza o a la baja de modo especial. En el 2017, sin embargo, la polilla guatemalteca influye en la cosecha, que está prohibida totalmente en unos municipios y condicionada en otros. En estos últimos han de seguirse unas pautas para que la cosecha pueda llevarse a cabo y comercializarse.
Municipios con prohibición total o por restricciones. Tomando como referencia esta comarca, la prohibición de plantar patatas establece, según la Xunta, que esa medida afecta a Abadín, a A Pastoriza y Riotorto dentro de un plan que abarca el norte de Galicia. En otros, que limitan con municipios donde está prohibido el cultivo, se fijó una franja de cinco kilómetros, y la cosecha estará sometida a control y a vigilancia: en esa situación se encuentran Muras, Vilalba, Cospeito, Castro de Rei, Pol, Meira, y Ribeira de Piquín; también está en ese grupo A Fonsagrada, que, como Ribeira de Piquín, limita con A Pontenova, donde la prohibición es total.
PASOS
Identificación de la finca donde se cultiva. Si se va a realizar una cosecha de patatas en una finca situada dentro de la franja de cinco kilometros establecida por la Xunta, el propietario del terreno está obligado a notificar a la Consellería do Medio Rural una serie de datos de la finca -entre ellos, la ubicación, la superficie de la parcela y la superficie que se destinará a este cultivo-; también debe comunicar qué variedad prevé plantar y dónde prevé guardar la cosecha una vez recogida.
SUPERVISIÓN
Inspecciones. La persona que cultiva patatas en una finca, sea dueña o arrendataria, y ha efectuado esa comunicación a la Xunta puede recibir inspecciones: entre otros aspectos, se puede analizar si se aplican los correctos trataientos de plaguicidas.
CONTROL
Supervisión tras la recolección. Si la cosecha se dedica a consumo propio, situación frecuente tanto en municipios en los que se ha prohibido el cultivo como en los que tienen una franja de protección, parece poco probable, aunque no se descarta, que se efectúen alguans inspecciones tras la recolección. Si, por el contrario, las patatas se van a vender, es necesario avisar a la Xunta para evitar que se creen problemas en territorios que están libres de la plaga: si el producto está en buenas condiciones, se da luz verde; si se observa que tienen la plaga, se impide la venta y se destruyen, aunque está previsto que en ese caso al agricultor se le dé una indemnización.
GARANTÍAS
Normas que también debe seguir el comprador. El que compra patatas cultivadas en esa franja de cinco kilómetros debe exigir al productor una serie de garantías que acreditan las buenas condiciones. Salvando las distancias, es un proceso similar al de quien compra un becerro en una explotación y recibe datos sobre la identificación de la res y sobre sus condiciones de saneamiento, que indican, por ejemplo, que está a salvo de enfermedades como brucelosis o tuberculosis.
MÁS PAUTAS
Distintas condiciones de venta. Si el intermediario que ha comprado las patatas las vende en un municipio que está a salvo de la plaga, no hay problema ninguno. Si las vende en un municipio afectado, debe cumplir una condición: solo puede llevar la cantidad justa para vender, pues se excluye que esa mercancía vuelva de ese lugar; y ese detalle debe cumplirse tanto si se comercializan en un mercado como si se distribuyen directamente al comprador.