sábado, 4 de febrero de 2017

Un vecino de Trabada lleva ropa y material escolar a Guinea con ayuda, entre otros, de vecinos de A Pontenova.

Fuente texto e imagen: La Voz de Galicia




Venancio Fernández González fue el artífice de la campaña solidaria Mírame a los ojos, que permitió operar de estrabismo en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega a la niña guineana Dolores Bocara, más conocida como Mabel. No ha sido la única iniciativa solidaria impulsada por este vecino de Vilafernando (Trabada), que lleva años recogiendo ropa y material escolar en A Mariña y en el Occidente asturiano para donarla a niños y niñas de Guinea, donde trabaja.

-¿Cómo arrancó la iniciativa de recoger ropa?
-Llevo dieciocho años trabajando aquí en Malabo, en la compañía americana ExxonMobil, dedicada a la extracción de petróleo. Me decidí a llevar ropa a los niños desde España al ver las carencias que tenían algunos.
-¿Cómo organiza la recogida del material y el viaje?
-Viajo seis veces al año a Guinea y en cada ocasión llevo cincuenta kilos de ropa, de material escolar, de juguetes... La compañía Iberia me permite facturar cincuenta kilos en cada viaje que hago. En total, llevo unos 300 kilos de ropa y otro material al año. Algunas veces suelo enviar paquetes en algún contáiner que va para Guinea, como ocurrió el año pasado cuando logré llevar 600 kilos.
-¿De qué concellos son los vecinos que colaboran con usted en esta causa?
-Además de colaborar el Ayuntamiento de Trabada, colaboran particulares de Burela, Foz, Ribadeo, Castropol, A Pontenova, etcétera. Actualmente no tengo puntos de recogida, por lo que la gente, cuando me ve, es cuando me avisa para que pase a recoger la ropa o el material escolar. Eso sí, solo recojo ropa de verano, pues aquí siempre hace calor. Todo esto lo hago de forma altruista porque aquí no veo a nadie donar ropa. Si veo que se vende en los mercados, pero nada gratis. Desde aquí agradezco a todo el mundo que me ayuda a que estos niños sean un poco más felices dado que en muchos casos forman parte de familias numerosas y los padres no tienen posibilidades para poder cuidarlos a todos. Mucha gente me compra ropa y me la da para estos niños. La que le traje estas Navidades fueron para ellos como regalos de Reyes. Viendo su carita de felicidad yo creo que el que haya regalado su ropa puede sentirse satisfecho.
-Tras años implicado en esta iniciativa, ¿tiene pensado continuar?
-Humildemente seguiré ayudando lo poco que puedo. Ya sé que esto es un grano de arena, que sirve de muy poco, pero me siento muy reconfortado cuando los niños vienen a verme y me dan las gracias. También quiero darle las gracias a La Voz de Galicia porque cuando viajo con Mabel la conocen en todas partes, en los aeropuertos. Dicen ésta es Mabel, la niña guineana cuyo caso se publicó en La Voz.
«La compañía Iberia me permite facturar cincuenta kilos en cada viaje que hago»

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