miércoles, 25 de enero de 2017

Los GES de A Pontenova siguen buscando a la octogenaria desaparecida en Meira


Por la tarde se unió el helicóptero de la Benemérita pero también sin éxito. Además de la guardia civil, vecinos, alcalde, protección civil de Meira, GES de A Pontenova y Fonsagrada, personal de Ribeira de Piquín... reforzaron el operativo de búsqueda desde el primer día. Dado que no apareció ni una pista sobre la mujer, se unieron al dispositivo motoristas del Seprona que recorrieron los montes de la zona en busca de Oliva. Ni rastro. Anteayer domingo también colaboraron en el dispositivo cazadores de Meira y el párroco. A pesar de los medios humanos y técnicos, Oliva López Tella sigue sin aparecer. También revisaron varias fosas sépticas sin resultado. En su casa se encuentran el bastón con el que siempre andaba y el perro que la acompañaba en la mayoría de sus paseos.
La desaparición de Oliva López Tella, la mujer de 85 años de la que nada se sabe desde el pasado lunes, fue denunciada tres días después de su ausencia. La denuncia la interpuso una sobrina de la octogenaria en la tarde del pasado jueves, día 19 de enero, a pesar de estar buscándola ya desde la mañana del martes, y haber sido vista por última vez en la tarde del lunes.
Quien vio por última vez a Oliva López Tella, sobre las ocho y veinte de la tarde del lunes, día 16, fue un vecino que reside al lado de su casa. Ese mismo día por la mañana, la octogenaria acudió a Meira donde compró algunos enseres. A media mañana ya estaba en casa. Y por la tarde, sobre las ocho menos cuarto, atendió al pescadero que se presentó en su casa. A las ocho y veinte cruzó las últimas palabras con su vecino y ya nada se volvió a saber de Oliva López.
Puerta abierta y luz encendida
La voz de alarma de la desaparición la dio José Luis, el cartero. El martes, sobre las diez y cuarto de la mañana, se presentó en su casa para entregarle una carta certificada. Se encontró con la luz encendida del baño y con la puerta de su dormitorio abierta. La puerta de la cocina, que es independiente a la del cuarto de dormir, estaba cerrada. Oliva López no respondía a las llamadas del cartero. Dado que se trataba de una carta certificada, el hombre llamó por teléfono a su sobrina y le comunicó lo sucedido. Horas después, se presentó en la casa de Murias la asistenta social, que todos los días acudía dos horas a casa de la octogenaria. Pero Oliva no estaba.
El martes por la mañana el equipo cinológico de la Guardia Civil llegado desde Ourense acudió a Murias para rastrear la zona. Buscaron en un perímetro de entre 500 metros y un kilómetro alrededor de su casa, pero ni rastro. 
Fuente: La Voz de Galicia