martes, 17 de enero de 2017

Entrevista a Javier Fernández Trevín, de Pipín Aluminio y PVC

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Fuente: Interempresas


Desde sus orígenes, en 1991, Pipín Aluminio y PVC ha dedicado sus esfuerzos a la fabricación e instalación de ventanas, así como de fachadas, siempre con los mejores materiales y ofreciendo las mejores garantías de calidad, tanto en elaboración como en puesta en obra. “Empezamos en 1991 –explica Javier Fernández Trevín, su gerente- como una empresa pequeña, de carácter familiar. Al principio, solo realizábamos e instalábamos carpintería de aluminio y también trabajábamos con vidrio, mamparas y persianas. Ya a partir de 2002 nos iniciamos con el PVC y desde entonces hemos ido creciendo poco a poco.
Como la mayoría de elaboradores, Pipín Aluminios y PVC se ha centrado durante los últimos años en el mercado de la renovación: “Trabajamos mucho en rehabilitación y también en viviendas unifamiliares de nueva construcción. Aunque las grandes promociones de vivienda ya no son tan habituales, ocasionalmente seguimos teniendo encargos de este tipo. De todos modos, es cierto que las cosas han mejorado y que estamos empezando a trabajar nuevamente en grandes promociones. En general se aprecia que nuestro sector se está reactivando”.
El principal ámbito de actuación de Pipín Aluminio y PVC es la provincia de Lugo y Asturias. Sin embargo, en función de las oportunidades, la empresa puede ampliar su radio de acción, como explica Javier Fernández: “Además de Lugo y Asturias, también trabajamos en zonas de A Coruña, Orense, Pontevedra e, incluso, Madrid o León. Estamos en disposición de gestionar cualquier obra que nos surja, en este sentido no tenemos ningún tipo de problema”.

El consumidor final y el PVC

La trayectoria de Pipín en el sector del PVC ha sido constante y su evolución ha venido dictada por las exigencias del mercado. “Al principio –explica Javier- el PVC solo lo comercializábamos. Fue la propia evolución del mercado y el mayor conocimiento que tenía el consumidor sobre el material final lo que nos condujo a plantearnos fabricar nosotros mismos la ventana. El usuario final conocía las ventajas y cualidades de las ventanas de PVC y también los instaladores nos las demandaban cada vez más. Además, las nuevas exigencias demandadas por las normativas propiciaban un mayor interés por parte del mercado. Todo ello nos llevó a confiar plenamente en el PVC”.
Las exigencias en términos de aislamiento térmico y acústico demandadas por las normativas vigentes, así como la concienciación social en cuanto a mejora de la eficiencia y ahorro energéticos, son argumentos suficientes para que el consumidor invierta en la mejora del rendimiento energético de su hogar. Aquí las ventanas tienen un papel esencial y las cualidades del PVC son idóneas ante tales exigencias.
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Javier Fernández Trevín opina que aunque la tendencia va en este sentido, el consumidor todavía desconoce las ventajas que proporciona una buena ventana: “Los fabricantes están cumpliendo con los requisitos exigidos por la normativa, pero en el consumidor final todavía no ha calado el mensaje de los buenos resultados que proporciona una ventana de PVC en cuanto a ahorro energético. Así como en otros sectores, como el del electrodoméstico, la eficiencia energética se tiene muy en cuenta, en el caso de la ventana el consumidor todavía no es tan exigente”.
“Poco a poco va habiendo más concienciación por parte del consumidor final –prosigue-, sobre todo desde el año 2015; pero antes de esa fecha ese interés ha sido casi inexistente. Es necesario, por otra parte, un mayor control en términos de marcado CE. En otros sectores se fiscaliza más el contar o no con el marcado. En el terreno de la ventana, el usuario final todavía no está acostumbrado a demandarlo, sus exigencias son otras, sobre todo en lo que respecta al coste final. Hay avances, pero todavía falta mucho camino por recorrer”.
Existen, sin embargo, otros problemas que también lastran el desarrollo de un mercado de la ventana de calidad, como es la profesionalidad en la instalación. “La gente no se da cuenta que invertir en las ventanas es hacerlo en su futuro. Pero para que toda esa inversión finalmente valga la pena, también hay que tener en cuenta quién instala la ventana. En ocasiones, se ven ventanas de calidades medias-altas, que han costado mucho dinero, pero que han sido muy mal instaladas, con lo que pierden todas sus propiedades de aislamiento. Pero los efectos de una mala instalación el cliente final no los suele tener en cuenta, con lo que el primero que carga con la culpa es el que fabricó la ventana, no su instalador”.

El apoyo de Salamander

Para una empresa especializada en la elaboración de ventanas de aluminio, a pesar de la experiencia acumulada durante años de trabajo, no es tan sencillo iniciarse en la fabricación de ventanas de PVC, tanto por las propiedades del material, como por el equipamiento y maquinaria que implica su mecanizado.
“Los inicios no fueron tan fáciles - explica Fernández Trevín-, porque necesitábamos invertir en la adquisición de maquinaria y reorganizar el espacio. Salamander nos apoyó mucho en todo este proceso de iniciación. Es muy importante contar con el respaldo total de una marca como Salamander en esos momentos, sobre todo al principio. Nosotros estábamos acostumbrados a trabajar el aluminio, pero gracias al apoyo y la formación que nos ha brindado Salamander, la elaboración del PVC nos ha resultado mucho más fácil”.
Pipín Aluminio y PVC emplea, sobre todo el sistema Brügmann bluEvolution 73, proporcionado por Salamander. Se trata de un sistema de doble junta, de 73 mm de profundidad, disponible en hojas rectas o redondeadas al exterior. El sistema ofrece máxima estabilidad, muy buenos valores de aislamiento térmico (Valor Uw hasta 0,80 W/m2K), dependiendo del acristalamiento, protección acústica de hasta 46 dB y protección antirrobo clase RC2. Otras ventajas de Brügmann bluEvolution son su fácil mantenimiento y la gran resistencia que ofrece ante condiciones climatológicas adversas. Está disponible en una gran variedad de colores y acabados. “Brügmann BluEvolution 73 es el sistema que más utilizamos. Es un sistema de cinco cámaras que proporciona muy buen resultado, nunca nos ha dado ningún problema”, asevera Javier Fernández.
Además de sus sistemas de ventanas, la empresa también elabora y comercializa las soluciones para exterior Lurchi-Wood, con aplicación en suelos de terraza. Este sistema está fabricado con Resysta, un material cuyo componente principal es la cáscara de arroz. Su aspecto y textura es casi idéntico al de la madera natural y destaca por su sencilla instalación y mantenimiento prácticamente nulo.

Buenas perspectivas

Desde Pipín Aluminio y PVC se confía en las buenas perspectivas que presenta el mercado y se aprecia la mejoría del mismo respecto a años anteriores. “El año 2015 ha sido ya mejor. De hecho, esta recuperación se viene observando desde mediados de 2014. Para nosotros, el peor año fue 2013. Teniendo en cuenta nuestro ámbito de actuación, Galicia y Asturias, hemos notado que Galicia, hasta el momento, se muestra más dinámica que Asturias”, indica el gerente de la empresa.
Asimismo, Javier Fernández se muestra moderadamente confiado ante las oportunidades que presenta el mercado: “Nuestra perspectiva es seguir haciendo ventanas. Por ahora no nos hemos planteado grandes proyectos a corto plazo, ya ampliamos las instalaciones en el momento de incorporar el PVC a nuestra gama y a finales del pasado año también creció nuestra plantilla”.
Pipín Aluminio y PVC afronta el futuro con paso seguro y con la confianza de poder ofrecer al mercado buenas ventanas confeccionadas con sistemas de alta calidad y con las mejores garantías en cuanto a eficiencia energética.