lunes, 4 de julio de 2016

Los principales morosos de Hacienda en Lugo son firmas ya desaparecidas

Foto de archivo de El Progreso
Fuente: La Voz de Galicia
La lista de morosos que Hacienda hizo pública para intentar recuperar dinero por la vía del escarnio público le va a servir de poco en la provincia de Lugo. Porque los grandes morosos de esa lista ya han pasado su particular vergüenza en el momento de presentar
concurso de acreedores, tras el cual también casi todas las firmas se fueron al tacho porque ni la quita de una parte de la deuda los libró del cierre.
El mayor deudor con Hacienda en Lugo es ?en realidad fue? Biocarburantes de Galicia, ubicada en Begonte, con una deuda de casi 15 millones, pero de imposible recuperación porque presentó concurso el pasado mes de febrero aunque ya hacía tiempo que no tenía actividad ni plantilla. La empresa se creó en 2006 pero a partir del 2008 la entrada de biocombustibles derivados de productos agrarios desde América arruinó el mercado español. Luego llegaron las ampliaciones de capital, los problemas entre los socios y finalmente incluso los juicios.
La segunda cifra más cuantiosa es la de Construcciones Mon, otra firma que se liquidó y de la que se subastaron las últimas fincas y casas hace dos meses para intentar que los acreedores recuperasen algún dinero. La firma entró en concurso tras el estallido de la burbuja inmobiliaria pero finalmente acabó cerrada y liquidada en lotes, por lo cual también es irrecuperable esa deuda para Hacienda.
Caso diferente es Investigaciones y Proyectos de Vehículos Especiales S.A, más conocida como IPV, la planta de construcción de vehículos de A Pontenova. Esta firma está liquidada, y por tanto también parece de imposible cobro, aunque tras su cierre, los restos de la planta y parte de la plantilla fueron incorporados a un nuevo proyecto empresarial con capital mexicano y ha vuelto a producir.
Lo mismo pasa con Tablicia, la maderera de fabricación de tableros de Nadela, que quebró y desapareció y cuya deuda parece de dudoso cobro, aunque luego parte de sus instalaciones fueron recompradas por un grupo peruano, hace dos años, y ahora vuelven a estar en funcionamiento.
La pizarrera Ferlosa, que estuvo ubicada en el valle de Quiroga, la constructora A Piunca o Contratas La Muralla son otras firmas del sector del ladrillo que quebraron en los primeros años del pinchazo de la burbuja y sus deudas con Hacienda parecen igualmente irrecuperables.
La cadena de supermercados Cemar, de origen lucense, ya está también liquidada y los activos que quedaron son ahora propiedad de otra firma. Sin posibilidad de recuperación. Igual que una empresa de Telefonía de la costa lucense, Bouso comercial, que hace años que está liquidada y su propietario no puede hacer frente ya a esas deudas millonarias.
Uno de los casos más conocidos de las empresas con mayor deuda es el de Laboratorios Asociados Nupel, de Jorge Dorribo. Un caso que fue muy mediático debido a la espectacular intervención de la empresa por parte de la jueza San José, cuando todavía estaba en Lugo, con la detención y encarcelamiento de su famoso gerente, Jorge Dorribo. Es otra deuda de imposible cobro porque todos los bienes de Nupel eran ya propiedad de los bancos y ni los numerosos acreedores particulares que resultaron perjudicados tuvieron posibilidad de cobrar porque el juzgado no consiguió recuperar casi ningún bien. Aún está pendiente el juicio penal contra Dorribo y otros cooperadores necesarios por la obtención supuestamente ilegal de subvenciones de fondos públicos de la Xunta.