lunes, 6 de junio de 2016

«La aldea no puede quejarse ni llorar»

Fuente: LaVoz de Galicia
La Feria de Muestras de Vegadeo será este domingo a las 12.00 el escenario desde el cuál el fotógrafo de origen cántabro pero con segunda residencia en Vilaeimil (A Pontenova) Vicente Ansola dará a conocer otra obra suya siguiendo el hilo argumental de O pobo das néboas: visibilizar el despoblamiento rural.
-¿Qué tiene de nuevo respecto del anterior trabajo este, «Aldeas sen voz»?
-Realmente este libro es un poco un resumen de todo lo que sucedió después de O pobo das néboas cuando este consiguió uno de los premios del Master Hasselblad y salió en el
libro Evoque que se publicó con los trabajos del certamen, y también se presentó en Photokina [la feria comercial de fotografía más grande del mundo]. Voy contando lo que ha sucedido en los últimos años, intentando reivindicar la riqueza de la arquitectura popular, insuficientemente protegida. La mayoría de las fotos están hechas en Vilarxubín, Bogo y Sampaio, el llamado «Triángulo dos Trasnos» en A Pontenova y en Pardiñas (Asturias). Se sumó al libro el grupo de poetas de A Porta Verde do Sétimo Andar, que ha contribuído a enriquecer el trabajo.
-La edición también está muy cuidada, como la anterior.
-Son mejores la edición y las fotos. Lo difícil en esta vida es intentar hacerlo mejor, ese es el reto. Además, esta vez está la aportación del grupo de poetas, también la de Alberto Calvín, como un bardo de la zona, con historias muy bonitas y muy rurales... Hay muchísima gente en este libro, más personas. Hay mucho ?trasno? en este libro, como digo yo en gallego, ?temos trasnos dabondo...?
-Su idea de dar voz a esas aldeas que parecen olvidadas, ¿de dónde parte?
-El título de Aldeas sen voz no es porque la gente no pueda hablar, quejarse, si no que lo que realmente para mí no tiene voz es la arquitectura de la aldea, la estructura que dejaron nuestros abuelos y estamos perdiendo. Me refiero a que la aldea no puede quejarse, gemir, llorar... ¿Por qué no invertís en mí y dejáis de hacerlo para las grandes urbes? es lo que quiere decir.
-Pero usted decidió conectar con ese mundo silencioso, como volviendo a los orígenes, más allá de sacarle fotos.
-Me llamo O Retratista de Vilaeimil. Es evidente, porque cuando te implicas en algo es fácil hablar, salir, hacer promesas, pero cuando uno se implica y, en este caso, dejando todos los ahorros y ocho años de trabajo en una aldea es algo más que decir ?eu quero que conserven os cabozos e os fornos?. A mí se me pone la cara colorada a veces y pregunto ?¿por qué no lo haces tú??. Si pido protección a Vilarxubín pero vivo en un apartamento muy bonito y lujoso, no tiene mucho sentido. Yo me considero muy torpe y no puedo ir a un sitio en cinco días y contar algo. Yo necesito meterme en la historia del lugar, hacer de los problemas de los vecinos los míos y sentir. La mecánica de la fotografía es algo muy sencillo. Si necesitas transportar una manera de ser utilizas una técnica pero necesitas involucrarte.
-La editorial Canela y usted vuelven a hacer pareja.
-Aldeas sen voz no hubiera podido ser una realidad como libro si no fuera por la Editorial Canela, que es una editorial pequeñita que se ha atrevido a publicar un libro muy costoso y de mucha calidad. Pero, insisto, sin esa editorial no sería posible porque yo no podría financiarlo. Así que estoy agradecido. Se trata de que los sueños se puedan también cumplir y aunque de Vilarxubín digo que no se están preocupando en el tema de la restauración, esa editorial sí está defendiendo lo rural pero también lo étnico, como hizo con otros libros de gaiteiros como Nela de Bres o Desiderio Sampayo. Otro libro suyo se presentará el próximo mes de julio. Yo les apoyo y procuro echar una mano porque creemos en lo mismo.
-¿Algo más que se haya quedado en el tintero?
-Sí. A ver si alguien se quita la venda y ve la arquitecura popular de Vilarxubín e intentamos conservarla. En pocos años no nos quedará nada y la pérdida no será solo para el Concello de A Pontenova sino para toda Galicia.
Aldeas sen voz puede encontrarse en www.editorialcanela.com y O pobo das néboas en A Tenda de Manolo y Casa do Fidalgo (Pontenova).