domingo, 3 de enero de 2016

Los mayores no quieren «emigrar»

Dos usuarios del geriátrico de Burela, en una imagen tomada días atrás.
A finales del siglo pasado, los asilos de Viveiro, Ribadeo, Mondoñedo y Foz eran la única alternativa para cuidar mayores en A Mariña. Después abrió en Burela el primer geriátrico público de la comarca. A ese le siguieron otras residencias, como la de Geriatros en Viveiro, la de Xove, la de O Valadouro... La oferta asistencial para la tercera edad en el norte se ha multiplicado, no solo en plazas de alojamiento completo sino también con centros de día. Ya están en obras las residencias de mayores de Foz y Ribadeo, y en el asilo de Mondoñedo ultiman la modernización y apertura de un centro de día.
Pero otros municipios mariñanos, como Cervo, Trabada o A Pontenova también quieren
disponer de plazas residenciales para sus mayores. Las autoridades locales de Trabada se han propuesto abrir la que está en obras cuanto antes. Y en Cervo pretenden poner a disposición vecinal el centro de día para la tercera edad.
Mientras sea posible y dispongan de autonomía personal, las políticas asistenciales tratan de que la tercera edad continúe en sus hogares y en sus localidades de residencia. Se trata, en definitiva, de no separarles de su entorno. Ese mismo objetivo se lo han marcado las autoridades locales que gestionan fondos para equipar a sus ayuntamientos con geriátricos.
Todo porque los mayores no quieren «emigrar». Si no pueden valerse por sí mismos, si sus familias no pueden ocuparse de ellos o por las razones que sean, entre la tercera edad abundan quienes prefieren ser atendidos en residencias lo más cercanas posible a sus lugares de nacimiento o vida.
Mucho servicio público ha prestado el asilo de Foz, pero sus instalaciones se han quedado obsoletas. La construcción de la futura residencia está en sus últimas fases, un reto que que el gobierno local se había fijado y que está a punto de lograr.
También en Ribadeo construyen un nuevo geriátrico. Está en marcha pese a las controversias políticas que rodean la financiación de unas obras unánimente demandadas en Ribadeo, pese a que esa coincidencia de intereses no siempre se traduzca en unidad de acción.
Y en Mondoñedo, la Fundación Asilo de Maiores, cumple un año y medio de las obras de reforma y modernización de su centro de atención residencial para personas mayores con dependencia. Prevén concluirla el próximo mes, cuando las nuevas instalaciones comenzarían a ser ocupadas por los usuarios. Esa misma actuación incluye un centro de día, una unidad de atención diurna especializada en demencias y otros deterioros cognitivos. Veinte plazas, de lunes a viernes, con las que cuentan disponer a principios de este año.
Muy interesado en construir una residencia para la tercera edad se ha mostrado también el gobierno de A Pontenova, donde el centro de día se ha quedado pequeño para cubrir la demanda.
De gestión pública, privada o concertada con oenegés, los centros para la tercera edad suponen también una fuente de empleo para las poblaciones que cuentan con ellos.
Si a finales del siglo pasado los geriátricos escaseaban en A Mariña, durante los últimos cinco lustros la oferta se ha multiplicado. Y no solo alojan mariñanos.