jueves, 28 de enero de 2016

Leonor Cillero como cartera pasó por Madrid, Lugo, Burela, Ribadeo y finalmente A Pontenova

M. M. Castelo
Fuente: La Voz de Galicia
Hace ya una temporada que no llevan cartas. En los últimos meses colgaron la cartera de la correspondencia que repartieron con diligencia en algunos casos durante casi medio siglo. Diecisiete veteranos carteros lucenses se jubilaron y ayer Correos les organizó una comida de homenaje en Lugo. Casi todos tuvieron que hacer por los que eran sus clientes algo más que dejarles un sobre. Fueron mucho más que carteros: consejeros,
transportistas, cumplieron encargos, buscaron veterinarios y médicos y hasta escribieron cartas de amor a mozas que suspiraban por conseguir el hombre de su vida.
Empezó en el Dyane 6
María Ángeles Río Vázquez. Trabajó 43 años repartiendo la correspondencia en varias parroquias del municipio de Guitiriz. En su Dyane 6 recorrió diariamente más de 65 kilómetros, primero por corredoiras y luego por pistas asfaltadas para entregar el correo y casi nunca falló, salvo cuando el Citroën corría el peligro de quedar atascado en la nieve
María Ángeles, recuerda que tuvo que hacer más cosas que repartir cartas. Cumplió multitud de recados que le hacían los vecinos. ¡Como decirles que no en épocas en las que no había coches en todas las casas! La cartera se ocupó de transportar medicinas de la farmacia de Guitiriz, comestibles del ultramarinos y hasta tuvo que comprar algún par de zapatillas.
La cartera vivió de cerca el amor de una mujer a la que llevaba cartas con frecuencia. Ella quería corresponder a quien la pretendía pero, lamentablemente no sabía escribir. «Lembro de ter que axudarlle a escribir a correspondencia», contó María Ángeles. La cartera de un buen número de parroquias de Guitiriz recuerda también las numerosas cartas que llegaban de la emigración, concretamente de Argentina. Poco a poco, sin embargo, dejaron de venir en las sacas que se llenaban con otros efectos.
Ayudó a leer cartas
María Mercedes Castelo. «Empecei repartindo nun «pandereto» (Un Seat Panda) e así fun tirando 34 anos por Mourence, Santaballa e outras paroquias de Vilalba», cuenta esta mujer que ahora que colgó la cartera quiere dedicarse a su casa y a su familia. Lllegó a recorrer 74 kilómetros al día, muchas veces en condiciones difíciles por la climatología. También se ocupó de ayudar a muchos vecinos que, desgraciadamente, ni sabían leer ni firmar. «Pedíronme que lera moitas cartas e tamén telegramas con novas malas», dijo.
Los primeros «carritos»
Néstor Moreira Silva. Fue cartero urbano durante 41 años. «Repartín na zona da rúa Dinán, Ramón Ferreiro e outras rúas próximas. Sempre fixen a pé o itinerario. Durante moitos anos cunha carteira de coiro que nos entregaban e logo xa nos deron uns «carritos» cando a correspondencia aumentou», recordó. No llegó a tener moto porque estaban reservadas para repartos urgentes. Ahora que ya no tendrá que madrugar para dejar la correspondencia en los buzones dice que solo se dedicará «a pasalo ben».
A caballo por la nieve en Os Ancares
Ser cartero en Os Ancares no es fácil y menos en invierno. José López Gómez lo fue durante 46 años. Repartió por la zona de Quintá da Cancelada, muchas veces con grandes dificultades.
Durante muchos años se valió de un caballo de su propiedad. Cargaba por las mañanas sus alforjas con la correspondencia y se echaba a los caminos en busca de los destinatarios de las cartas que estaban repartidos en cinco pueblos que, en los años setenta y ochenta, todos tenían vecinos en sus casas, según recordó José López. El de mayor población contaba con 17 personas.
El caballo tenía dificultades en ocasiones para moverse. El servicio tuvo que ser suspendido algunos días en los que la nieve llegaba a alcanzar el metro de altura en algunos puntos del recorrido. José únicamente montaba en el animal en las cuestas. Cuando llegaba una bajada tenía que apearse y caminar con su inseparable caballo. Después de tres o cuatro años utilizando el animal optó por motorizarse y utilizó una moto Montesa a la que colocó ruedas de taco. Y, por fin, llegó al Land Rover. Ya no tenía que «papar» frío.
Repartió cartas, hizo recados y  avisó de entierros y aniversarios.  De los 16 kilómetros que hizo durante 15 años pasó a los 117 que le mandaron últimamente, debido a las jubilaciones que se produjeron en la zona.
Alcalde y cartero en O Valadouro
Otro de los funcionarios de Correos que se jubiló y  que fue homenajeado ayer fue Luis Martínez González. Ejerció cinco años como alcalde socialista de O Valadouro y ocho fue diputado provincial. En algún momento hizo las funciones de portavoz socialista en la Diputación. «Compartín a miña actividade profesional coa política, pero sin cobrar nada», advirtió. Ayer, en el homenaje, tuvo una acompañante especial, Gema, su nieta.
Empezó siendo cartero en Viveiro. Después opositó a Correos y le tocó irse a la sala de dirección de la oficina principal de San Sebastián. Regresó a Samos, en los años setenta, «cando dúas familias, a dos Chaos e a do abade, se disputaban o poder». Y en octubre de 1973 llegó a Valadouro y allí se quedó.
Martínez recuerda como Correos fue cambiando en la provincia. La plantilla se redujo en un tercio. Celebraciones como la de ayer las había todos los años y con 400 personas, recordó.
El primero en moto
Dositeo Balea Carballosa. Durante 34 años fue el cartero de varias parroquias de Castro de Rei.  Últimamente hacía 110 kilómetros diarios.  Su padre realizó el reparto durante 25 años a pie y luego usó una moto. Dositeo repartió en un Panda durante muchos años. Llegó a repartir 600 efectos al día. Ahora, jubilado, se dedica a viajar. Desde que dejó las cartas, no para: Gijón, León, Ponferrada, rutas de senderismo...
El terremoto de México
Leonor Cillero. Durante los más de treinta años como cartera pasó por Madrid, Lugo, Burela, Ribadeo y finalmente A Pontenova. «Linlle o telegrama que unha filla enviaba a súa mai desde México logo do gran tremor. Foi un momento moi tenso. Finalmente traía boas noticias. Á remitente non lle pasara nada», explicó Leonor.