martes, 5 de enero de 2016

La oferta inmobiliaria de la banca cae a la cuarta parte en tres años

Edificios en construcción o solo con la estructura han quedado por A Mariña tras el bum urbanístico.
Tanta era la oferta y tan poca la demanda que, a principios del 2013, inmobiliarias de siete bancos tenían a la venta 683 pisos en nueve municipios, además de 230 garajes y trasteros. Con generosas rebajas, de hasta el 69 %, en un intento de deshacerse de esos inmuebles. Tres años después, esas mismas entidades financieras publicitan 164 inmuebles en ocho municipios.
Ya no son los mismos ayuntamientos que en el 2013. De la lista cayeron A Pontenova y O Valadouro y se incorporó Xove. Con una cartera que se ha
reducido a la cuarta parte que tres años atrás, siete inmobiliarias de la banca tenían ayer en el mercado 54 inmuebles a la venta en el municipio de Viveiro, incluyendo Covas y Celeiro; 44 en el de Foz; 20 en el de Burela; 13 en el de Barreiros; 12 en el de Ribadeo (ocho de ellos, garajes); 10 en el de Lourenzá; 4 en el de Xove y 3 en el de Mondoñedo.
Obviamente, en el mercado, para los quince municipios de A Mariña, la oferta de vivienda, tanto nueva como usada, supera a la de la banca, en la que se basa esta información.
Datos del 2013 y de ayer mismo permiten comprobar algunos de los cambios de los últimos tres años. Con las informaciones de sus páginas web, escogecasa (Abanca), bbvavivienda (BBVA), servihabitat (CaixaBank), altamira (Santander), casaktua (Banesto), solvia (Banco Sabadell) y aliseda (Banco Popular) vendían 683 pisos y casas en abril del 2013. De ellos, 347 estaban en Foz, 87 en Viveiro, 73 en Burela, 57 en Barreiros, 51 en Cervo, 24 en Mondoñedo, 23 en A Pontenova, 18 en Ribadeo y 3 en O Valadouro.
Como en el resto de España, el mercado inmobiliario en A Mariña ha cambiado durante los últimos años. El bum urbanístico disparó las construcciones y la demanda, especialmente foránea. Los precios alcanzaron cotas nunca imaginadas y la vivienda se convirtió en un lujo inalcanzable para quienes viven en el norte lucense. Estalló la burbuja inmobiliaria, decenas de promociones no pasaron del papel o de estructuras inacabadas y quedaron cientos de inmuebles vacíos.