viernes, 13 de febrero de 2015

El milagro de las Vírgenes cambiadas

En octubre del año pasado, este mismo departamento de la Xunta obligó a los párrocos de A Pontenova y de Riotorto a “revertir el daño” causado a la Virgen que se venera en el santuario de Conforto, ubicado en el primero de estos municipios lucenses. El responsable de la restauración era el cura de Riotorto, Antonio Rúa, que por su cuenta y riesgo, sin pedir permiso ni al Obispado de Mondoñedo-Ferrol ni a la Xunta, cambió radicalmente la expresión de la cara de la imagen, le repintó los ojos originariamente azules de color marrón porque le gustaba más y le talló una mano nueva. En el pueblo se produjo una auténtica rebelión contra los párrocos, incluso los acusaron de hacer desaparecer las joyas que lucía la santa, donadas por los devotos; y el Obispado se vio obligado a cambiar al cura que daba misa en Conforto, Xosé Anxo Fernández. Hasta después de la visita de los técnicos de la Xunta, en la parroquia todo el mundo creía que le habían dado el “cambiazo” a la imagen del siglo XV, probablemente para venderla en el mercado negro. Estaba ahí el caso cercano y reciente del cura de Trabada, el valenciano José Emilio Silvaje, denunciado por la Iglesia y todavía pendiente de juicio por la desaparición de varias decenas de antigüedades, objetos litúrgicos e imágenes. Pero en Conforto, no había expolio. “La Virgen está hecha un cristo”, reconocía un portavoz de la Consellería de Cultura, “pero es la misma”.
Fuente: El Pais