lunes, 23 de febrero de 2015

Galicia tiene cerca de medio centenar de centros de interpretación en desuso


Fuente: La Voz de Galicia
En Melide (7.502), el Gobierno de la Xunta durante el bipartito compró en el 2007 dos viviendas destinadas a albergar un centro del Camino de Santiago. En el 2012 rehabilitaron las fachadas, pero todo quedó ahí. El Xacobeo prevé ahora cederlas al concello, que se ha comprometido a usarlas para divulgar el Camino.
Otros ejemplos como el Museo da Faba, en Lourenzá (2.338) o la Casa do Salmón, en A Pontenova (2.534) funcionan cuando hay demanda. La investigadora incluye como cerradas algunos centros como el de Invernadoiro. «Nunca llegó a construirse», dicen desde el concello de Verín. Desde la Consellería de Medio Ambiente aseguran que «los centros de interpretación de los parques de Galicia están todos abiertos, es más, hace unos día se incorporó a esta red el de Fragas do Eume, en Monfero».
A orillas del río Miño, en el concello de Ourense, las pintadas decoran el esqueleto de un edificio que prometía convertirse en el Centro de Interpretación de Parques Naturales de Galicia. Pero la obra se paró hace tres años. Ahora Xunta y Gobierno central buscan un acuerdo para reformular el proyecto.

Más trágica es la historia del Aula da Natureza de as Gándaras de Budiño, en el concello pontevedrés de O Porriño. Construida con más de 300.000 euros procedentes de Bruselas nunca llegó a abrirse. A lo largo de los años su abandono hizo que fuera esquilmada. En el 2013 un hombre que buscaba chatarra entre ruinas murió al desplomarse uno de los muros del inmueble. Bruselas llegó incluso a abrir un expediente pidiendo explicaciones para aclarar a dónde habían ido a parar sus fondos.
Los dos casos son ejemplos del cerca de medio centenar de centros de interpretación que, según una investigación de la doctora en Ciencias de la de la Educación de la UDC, Araceli Serantes, estaban en el 2014 (año en el que concluyó el trabajo) cerrados o en construcción en la comunidad. En toda Galicia hay, según su estudio, un total de 188 centros de ese tipo, un 70 % de los que obtuvieron fondos de la UE.
¿Por qué entonces un 25 % de estos organismos de divulgación están cerrados o no los han acabado? «O problema - explica la investigadora- é que había organismos europeos que daban máis axudas ou puntos aos concellos cando o proxecto presentado incluía a construción dun centro deste tipo porque entendían que desenvolverían unha labor que perduraría no tempo. Por eso, moitos concellos os incluíron, pero non contaron con que despois había que mantelos e pagar persoal para que os atendera». Los problemas económicos para mantener estos organismos se dan, sobre todo, en concellos pequeños con escaso presupuesto. De hecho, hay municipios que no alcanzan los mil habitantes que construyeron centros que ahora no son más que grandes elefantes blancos a los que no logran sacar ningún tipo de rentabilidad para sus cada vez más adelgazadas arcas. Son ejemplos la Casa da Castaña, en el concello de Riós (1.684 habitantes), cerrada desde hace un par de meses a la espera de contratar personal, o el aula da Natureza de San Xoán de Río (632). Pero tampoco están abiertos el Ecomuseo del Cervo (4.369), en A Mariña, o el Centro de interpretación do Castelo, en O Bolo (1.013). Fuentes de este último concello reconocen que no hay presupuesto para personal.

Proponen privatizar la gestión, pero sin ánimo de lucro

¿Qué hacer con tal cantidad de centros de interpretación dónde se ha enterrado tanto dinero público? Porque la realidad muestra que la oferta es muy superior a la demanda que hay en la comunidad. El estudio realizado por la investigadora Araceli Serantes propone privatizar su gestión, aunque no para lucro de aquellos que tomen las riendas de esos organismos. La idea que incluye en el trabajo es que sea la sociedad la que presente proyectos viables a los concellos donde hay centros en desuso.
Como ejemplo pone el caso de la Casa das Insuas, ubicada en el que fue concebido como Centro de Interpretación de la Reserva da Biosfera Terras o Mño, un local que ha tomado como sede la Asociación Galega de Custodia do Territorio.
Pero los casos como este están contados en Galicia. En este sentido, explica en el trabajo realizado que la administración local, cuando no puede hacerse cargo, debería tener la obligación ética de ceder la gestión a aquellos que puedan hacerlo.
Con todo, aunque Galicia cuenta con gran cantidad de centros cerrados, hay otros donde han sabido aprovechar el potencial. Un caso es el Museo do Mar de Fisterra.
Información elaborada con la ayuda de las delegaciones de La Voz.