viernes, 12 de diciembre de 2014

Padre e hijo se la pasan en la cancha


CARLOS GAVINO

Fidel García, de 43 años y vecino de A Pontenova, es un padre atípico. Le inculcó a su hijo la pasión por el deporte, pero los fines de semana él no se acomoda en la grada para dar aliento a su vástago como es norma habitual. Fidel arropa a su primogénito, Isaac, de 21 años, en la cancha. Son compañeros en el Superti-A Pontenova, uno de los tres equipos mariñanos que compiten en la Tercera División de fútbol sala y dirigido por Julio Delgado, exjugador internacional y antiguo preparador del Burela FS.
No es la primera vez que padre e hijo coinciden sobre la pista. Hace algunos años ya jugaron juntos en el Cubelas de Ribadeo, en la Liga Provincial, y sus caminos volvieron a
cruzarse hace algunas semanas cuando la directiva del club pontenovés decidió incorporar a Isaac como refuerzo para la portería.
«Para nós é unha situación normal, que xa vivimos, e polo tanto a relación no vestiario é como a de dous compañeiros máis», segura Fidel, que ocupa la demarcación de ala-cierre y, según su hijo, es uno de los jugadores de la plantilla que «máis dá o callo». «É un exemplo para os máis novos porque a súa entrega é total. Sempre foi un xogador moi comprometido», destaca Isaac, que cumple su primera campaña en el primer equipo del cuadro pontenovés y durante su etapa de formación tuvo como instructor a su padre.
Fidel devuelve los elogios a su vástago. Lo define como «un bó compañeiro» y un guardameta «con boas cualidades». «Del destacaría os seus reflexos debaixo dos paos», puntualiza. Y reconoce que mira con lupa a Isaac en cada partido y en cada entrenamiento. «Estou moito encima del, pero é normal ¿non? Tamén lle dou máis consellos que aos demais», señala.
El padre descolgó las zapatillas hace algunas temporadas después de casi dos décadas apartado de la competición oficial, «matando o gusanillo nas ligas locais», dice. Y pese a sus 43 años se considera un jugador válido y con fuerzas para «botar un man». «Fisicamente non podo aportar o mesmo que cando tiña 25 anos, pero non creo que desentone. Cando vexa que son un estorbo para os compañeiros retirareime definitivamente», añadió Fidel, el abuelo del Superti-A Pontenova.