lunes, 1 de agosto de 2011

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Ayer (por sábado) fue el primer día de julio en el que se llenaron las playas


Incluso quienes menos conocen A Mariña saben que en esta franja de la costa cantábrica el sol se prodiga cuando quiere. Unos meses más que otros, unos días menos que otros, pero no tan poco como en lo que va de verano. Por eso ayer, cuando el sol caldeó la comarca durante gran parte de la jornada, mariñanos, turistas y visitantes llegados desde diferentes puntos de la provincia aprovecharon para disfrutar de las numerosas playas y calas que salpican la costa, desde O Vicedo a Ribadeo. Brilló el sol, pero las temperaturas mantuvieron ese tono suave que las caracteriza en A Mariña durante todo el año.
Socorristas de las distintas localidades confirmaron que ayer fue el primer día de julio en el que se puede decir que las playas mariñanas se llenaron. Darse un baño en el mar y secarse con el calorcillo del sol está resultando casi un privilegio para quienes residen en A Mariña. Pero si los mariñanos echan mucho de menos el sol, entre los turistas hay quienes comparten esa opinión, pero también quienes se sienten felices porque encuentran el alivio que venían buscando después de soportar temperaturas mucho más elevadas en sus lugares de residencia.
La primera oleada de bañistas ha animado los diferentes negocios que pivotan alrededor de las playas, incluidas gasolineras, que ayer también notaron un aumento de clientes.
Datos de las estaciones de Meteogalicia confirman que, incluso con sol, las temperaturas fueron muy suaves. En Viveiro, a 59 metros sobre el nivel del mar, la máxima rondó los 23 grados, seis más que los medidos en una estación localizada a 545 metros de altura. En Burela, a 421 metros sobre el nivel del mar, se registraron casi 18 grados, cuatro menos que los 22 alcanzados en Foz, en una estación a 73 metros de altura. Y en Ribadeo, a 51 metros sobre el nivel del mar, se midieron un máximo de 22 grados, tres menos que en A Pontenova, en un lugar situado a 490 metros de alto.